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LA RESURRECCIÓN DE JESÚS
Clamamos para que se despierte en la casa una consciencia de que en nosotros habita el mismo poder que levantó a Cristo de los muertos. Que como iglesia podamos honrar el sacrificio de Jesús y que podamos experimentar en nuestra vida diaria aquel poder sobrenatural que se manifestó en su resurrección.
  1. a. Poder sobrenatural: Clamamos para que la iglesia global entienda y viva la revelación de que el mismo poder que levantó a Jesús de los muertos habita en nosotros. Que podamos manifestar en cada área de nuestra vida un despertar y un profundo anhelo de conocerlo y de experimentar el poder de la nueva vida en Cristo, renovando nuestra mente, restaurando los corazones y transformando todo nuestro ser.

  2. b. Conciencia espiritual: Clamamos como iglesia para que se desarrolle en nosotros una conciencia espiritual viva. Que no seamos distraídos ni ajenos a esta verdad, sino que podamos ser sensibles a la voz del Espíritu caminando en obediencia y santidad. Intercedemos para que se forme en nosotros un corazón maduro que responda con amor y que anhele ser parte de la agenda celestial.

  3. c. Despertar: Intercedemos por un despertar de la iglesia global, para poder discernir este tiempo y vivir atentos a las señales que se manifiestan. Rogamos por un despertar del letargo, pasividad y adormecimiento espiritual. Que permanezcamos encendidos en Su presencia, cultivando diariamente aceite nuevo para mantener nuestras lámparas encendidas hasta su regreso.

  4. d. Honra: Alzamos voces de gratitud reconociendo que el sacrificio de Jesús fue una vez y para siempre. Por gracia y misericordia nos regaló la vida eterna y como iglesia queremos honrarlo teniendo una vida consagrada en obediencia. Anhelamos vivir rendidos a Su voluntad, siendo fieles y reflejando su amor y compasión.


Intercedemos para que, como cuerpo, podamos pararnos en la brecha y ejercer con valentía la autoridad que nos fue dada mediante la resurrección. Que podamos ser llenos del Espíritu de Dios para proclamar la buena noticia y que muchas almas puedan encontrar salvación y esperanza en Jesús.
  1. a. Llenura: Rogamos por la llenura del Espíritu Santo sobre la iglesia local y global, para proclamar con valentía las buenas noticias de Jesucristo, llevando salvación y esperanza a los cautivos. Damos gracias porque fuimos adoptados como hijos y podemos clamar ¡Abba Padre!

  2. b. Autoridad: Levantamos súplicas al Padre celestial para que esta casa y la iglesia global ejerzan la autoridad que les fue dada mediante el sacrificio y la resurrección de Jesús, y no callen sobre el regalo de la salvación y la vida eterna. Que como Pedro podamos reconocer a Jesús como el Hijo del Dios viviente. Oramos por valentía y firmeza en la fe para poder predicar con autoridad, discernimiento, sabiduría y obediencia.

  3. c. Valentía: Clamamos por un espíritu de valentía y osadía sobre el cuerpo de Cristo en estos últimos tiempos para predicar con denuedo el evangelio de salvación. Que nuestro estilo de vida refleje a Cristo y seamos representantes fieles del Reino celestial, para que muchos sean atraídos a Dios y encuentren la salvación que es en Cristo Jesús.

  4. d. Salvación: Intercedemos por la salvación de los perdidos, para que en este tiempo muchas almas, de toda tribu, lengua y nación, se arrepientan y se vuelvan a Dios de todo corazón. Rogamos que el poder de la sangre de Cristo, alcance y transforme muchas vidas y que se cumpla la plenitud de los gentiles. Asimismo, clamamos por el regreso del pueblo escogido, Israel, a los brazos de Abba Padre y pronto proclamen: ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!


Oramos para poder ser diligentes en preparar el camino para el regreso del Rey, y que la esperanza de Su regreso sea el aceite que mantenga nuestras lámparas encendidas. Que podamos encontrar nuestro lugar en su plan para poder acelerar el cumplimiento de tan ansiada promesa.
  1. a. Diligencia: Oramos para que el Señor despierte en nosotros un espíritu de diligencia y compromiso para preparar el camino del Rey. Que podamos vivir en santidad, siendo fieles y responsables con lo que Dios nos ha encomendado administrar. Que no seamos indiferentes ni pasivos, sino siervos activos, que trabajan con amor y perseverancia hasta el fin.

  2. b. Esperanza: Clamamos al Padre para que nos afirme en la esperanza del regreso de Cristo. Que esta bendita esperanza sea el aceite que mantenga nuestras lámparas encendidas, para que aun en medio de la espera podamos estar firmes en la fe.

  3. c. Comunión: Intercedemos para construir una comunión más profunda con el Señor. Que podamos crecer en una relación íntima y constante con nuestro Abba Padre, ya que esto nos ayudará a prepararnos para Su regreso. Que podamos permanecer en Su presencia, viviendo en obediencia, para que nuestra vida refleje una verdadera amistad con nuestro Señor.

  4. d. Discernimiento: Clamamos por discernimiento espiritual para comprender los tiempos y reconocer nuestro lugar asignado en el plan de Dios, y por claridad para alinearnos a Su voluntad. Que como iglesia podamos caminar con entendimiento para colaborar sabiamente con el avance del Reino y el cumplimiento de las profecías, aguardando y apresurando el regreso glorioso de nuestro amado Yeshua.


Oramos por una nueva ola de centinelas formados en sensibilidad y discernimiento, que clamen por Israel conforme al corazón de Dios; por hombres y mujeres entendidos en los tiempos, que reconocen su lugar en las profecías y responden con diligencia y fervor, hasta que Su justicia resplandezca desde Sion hasta lo último de la tierra.
  1. a. Una Iglesia que ama Israel: Suplicamos al Señor que, conforme a su corazón, haga crecer en nosotros un mayor amor por Israel; que toda apatía, indiferencia y rechazo sean removidos del cuerpo, y que se levante una Iglesia que ore por la restauración, salvación y justicia de Israel. Que podamos ser una Iglesia que ama lo que Él ama.

  2. b. Salvación: Rogamos por la redención del pueblo de Israel; que desde niños hasta ancianos puedan experimentar la gracia y el amor de Dios y ser sellados con el Espíritu Santo. Clamamos para que, por medio de la sangre del Cordero, toda transgresión sea quebrantada y que al mirarlo a Él sean llevados a un arrepentimiento profundo y genuino.

  3. c. Cobertura: Oramos por el fortalecimiento de la iglesia mesiánica en Israel; desde occidente velamos para que sus brazos y sus voces no decaigan. Clamamos por la provisión celestial de recursos y la llenura del Espíritu para predicar el evangelio a toda la nación.

  4. d. Gobierno de Dios: Oramos para que sobre todo Israel sea desatado el Espíritu de revelación y puedan reconocer la necesidad del gobierno de Jesús; que puedan verlo como el Ungido del Señor, el Mesías soberano. Intercedemos por un despertar en el remanente del pueblo judío.