a. Intimidad: Clamamos para que el Espíritu Santo nos lleve a una intimidad más profunda con el Padre, formando en nosotros corazones que buscan Su presencia y aprenden a reconocer Su voz. Que la pasión y la sensibilidad de Cristo despierte en nosotros el deseo de permanecer cerca de Él, y que la compasión de Cristo por los perdidos fluya en nosotros impulsándonos a revelar a Cristo y Su Reino a quienes aún no le conocen. Oramos para que al dar a conocer a Yeshua sea desde una relación viva y creciente con Él.
b. Sensibilidad: Oramos para que el Señor refine nuestra sensibilidad espiritual, que nos permita mantenernos atentos a la dirección de Su Espíritu. Que reflejemos la pasión de Cristo para discernir Su voluntad, comprender lo que hay en Su corazón y responder con sabiduría a Sus instrucciones. Clamamos para que la piedad de Cristo nos permita percibir las necesidades, heridas y búsquedas de aquellos que nos rodean, para alcanzarlos con gracia, verdad y amor.
c. Compasión: Rogamos que el amor y la compasión de Cristo sean derramados abundantemente sobre nuestras vidas, de manera que podamos ver a las personas con los mismos ojos con que Él las ve. Que crezcan en nosotros la piedad y la pasión de Cristo para transmitir el corazón del Padre con ternura y consuelo, siendo portadores de palabras que restauran y acercan a las personas a Su presencia.
d. Obediencia: Intercedemos para que seamos una comunidad que escucha la voz de Dios con claridad y responde con obediencia inmediata y sincera. Que la sensibilidad de Cristo forme en nosotros corazones rendidos y dispuestos a seguir Su dirección aun cuando implique desafíos o sacrificios. Y que la compasión nos impulse a salir con valentía para cumplir la misión que Cristo nos encomendó, proclamando el evangelio y manifestando Su Reino con fidelidad. Que nuestra respuesta sea una expresión constante de amor y rendición a Su voluntad.
a. Madurez: Oramos para que toda la iglesia crezca en madurez espiritual hasta alcanzar la estatura del Varón Perfecto. Que se desarrolle en nosotros el carácter de Cristo; firme, humilde y dispuesto a servir; y que el deseo de sumergirnos escudriñando las Escrituras produzca una dependencia constante de la Palabra, formando discípulos maduros que perseveren en obediencia, comunión y fidelidad al propósito de Dios.
b. Dependencia: Clamamos para que la iglesia desarrolle una dependencia constante de la presencia de Dios y de Su Palabra. Desde el río pastoral rogamos permanecer rendidos al Señor, permitiendo que Él modele nuestro carácter día tras día; y que el río bíblico incremente en esta casa el hambre por las Escrituras, encontrando en ellas dirección, sustento y sabiduría para cada área de nuestra vida.
c. Carácter pastoral: Intercedemos para que todo el cuerpo de Cristo crezca y madure en el carácter pastoral que Jesús modeló. Oramos para que el Espíritu Santo forme en nosotros un amor genuino por las personas, reflejando la compasión, misericordia y servicio de Cristo. Que podamos ser instrumentos de restauración, brindando acompañamiento, cuidado y consejo fundamentado en las Escrituras; manifestando de manera práctica el amor de Dios a quienes nos rodean.
d. Incremento en la comunión: Intercedemos por un crecimiento continuo en la comunión íntima y diaria con nuestro Padre Celestial. Clamamos para que el Espíritu Santo despierte en cada creyente una profunda hambre y deleite por la presencia de Dios, impulsándonos a perseverar en la oración y en el estudio de las Escrituras. Oramos para que estas disciplinas espirituales sean fortalecidas en nuestras vidas, permitiéndonos crecer en el conocimiento de Cristo, desarrollar una dependencia constante con Su Espíritu y permanecer firmes en Su Palabra.
a. Revelación del ministerio apostólico: Intercedemos para que todo el cuerpo de Cristo reciba una revelación clara, bíblica e íntegra acerca del ministerio apostólico y su función dentro de la iglesia. Oramos para que el Señor nos permita comprender que Cristo es la plenitud y la cabeza de Su cuerpo, y que el fundamento apostólico es esencial para el establecimiento, fortalecimiento y madurez de la iglesia. Que podamos valorar, honrar y desarrollar este río conforme al diseño divino, creciendo juntos hasta alcanzar la medida de la plenitud de Cristo.
b. Israel: Clamamos para que el Espíritu Santo alinee aún más a todo el cuerpo de Cristo con los propósitos eternos de Dios para Su pueblo, Israel, produciendo una mayor madurez espiritual y entendimiento de Sus planes perfectos. Pedimos por la paz de Jerusalén, por protección y preservación sobre el pueblo judío, y por una creciente revelación de Jesucristo como el Mesías prometido. Que se desate una mayor comprensión del lugar central que Israel ocupa dentro del plan de Dios y sean levantados más centinelas que velen por su restauración.
c. Dirección: Intercedemos para que el Espíritu Santo imparta dirección, sabiduría y discernimiento a toda la iglesia respecto al desarrollo y manifestación del ministerio apostólico. Oramos para que podamos comprender con claridad los tiempos, propósitos y estratégias del Señor y así caminar en obediencia a Su voz y alineados a Su voluntad. Que cada decisión y acción nos permita avanzar en la madurez del cuerpo de Cristo.
d. Pasos prácticos: Clamamos para que el Señor nos conceda la gracia y la determinación para llevar a la práctica aquello que hemos recibido y entendido. Oramos para poder dar pasos concretos que fortalezcan la unidad, el cuidado y el desarrollo de todos los ministerios de nuestra comunidad. Que se levanten corazones comprometidos con velar, acompañar y servir a otros, trabajando juntos para la edificación integral de la iglesia de Cristo y el cumplimiento de Sus planes y propósitos.