Cargando...
LA RESTAURACIÓN DE NUESTRAS PRIORIDADES
Oramos para que el Espíritu del Señor traiga claridad a nuestras vidas sobre todo aquello que consideramos más relevante que Su presencia. Clamamos para que, así como el Señor trajo dirección a Su pueblo Israel, nosotros podamos discernir todo aquello que requiere un cambio urgente para volver a hacer de Él nuestra prioridad. Pedimos que nuestros caminos sean examinados para que así podamos reconocer nuestras prioridades desordenadas y volver a aquello que es esencial y trascendente.
  1. a. Revelación: Clamamos para que el Espíritu nos dirija en la revisión de nuestras bases, para que así podamos encontrar todas aquellas obras, intenciones y planes que no tienen a Él como prioridad. Que Su Santo Espíritu produzca revelación en nuestras vidas para generar la transformación que necesitamos.

  2. b. Carácter: Intercedemos para que nuestro carácter sea revisado por el Señor, para que así podamos reubicar lo que es más importante y relevante. Oramos para que nuestro creer se alinee con nuestro hacer; por hombres y mujeres de carácter firme que reflejen realmente la realidad de que Él es la prioridad y no solo vivan en la idealización de una verdad.

  3. c. Purificación: Oramos para que nuestro amado Señor limpie nuestras vidas de toda distracción, plan, deseo, entretenimiento y ocupación que no lo tenga a Él como prioridad. Clamamos para que se derribe la inútil cultura de intentar introducir a Dios en nuestras agendas y que seamos nosotros quienes busquemos encontrar nuestro lugar en Su plan.

  4. d. Madurez: Clamamos por una Iglesia madura que sea consciente y preste atención a sus fundamentos, porque sabe que de estos depende su edificación. Por una comunidad celosa de los materiales y las formas de edificación, que esté preocupada por tenerlo a Él como prioridad en todo.


Oramos para que, por medio del poder del Espíritu de Dios, seamos movilizados a desplazar de nuestras vidas todo aquello que ocupa Su lugar. Intercedemos por la destitución de todo ídolo, plan, deseo o pasión centrada en el hombre, para que así el espacio de preeminencia sea exclusivo de Él. Clamamos por la reconstrucción de la casa del Señor en nuestras vidas y en nuestra comunidad, estableciendo nuevamente Su presencia como lo primordial en todo.
  1. a. Arrepentimiento: Oramos desde un quebranto genuino y pedimos perdón por aquellas áreas de nuestra vida que no lo tienen a Él como prioridad. Suplicamos que nuestro corazón sea movido hacia la verdad y que el Señor transforme toda forma incorrecta en la que hemos estado viviendo.

  2. b. Avivamiento: Intercedemos para que seamos despertados a un nuevo tiempo de actitudes y obras fundamentadas solamente en Él. Oramos por vidas entusiasmadas y movidas por hacer que Él ocupe el primer lugar; por una familia de fe que vive despierta y es congruente con sus prioridades.

  3. c. Fervor: Oramos para que sea renovada la devoción por Su presencia a nivel personal y comunitario, una devoción que lo tiene a Él en el centro y que las muchas actividades no logran desplazar. Intercedemos en contra de todos los enemigos de la intimidad que sacan a Su presencia del lugar principal.

  4. d. Restauración: Oramos para que nuestra fuente de satisfacción, contentamiento y plenitud sea Él y solo Él; que toda fuente artificial sea destruida para dar lugar a Su presencia. Levantamos voces que declaran que no necesitamos nada más que a Él.


Oramos para que el Espíritu del Señor produzca entre nosotros una comunidad que se mantiene fiel al diseño y al orden establecido por Dios. Clamamos por el desarrollo de una familia que refleje en su accionar que Él es su prioridad en todo; una familia que, con esmero, pasión y gozo, busca incansablemente vivir en el orden correcto de las prioridades. Intercedemos para que sea despertado en nosotros el ánimo de responder a Su llamado y de alinearnos diligentemente a Su plan perfecto.
  1. a. Compromiso: Oramos por vidas dedicadas a hacer de Él una prioridad constante, que sin importar lo que acontezca día a día, nada pueda moverlas de esta realidad. Clamamos por vidas que no permiten que nada mueva a Su presencia del centro; hombres y mujeres que no negocian ni intercambian el orden de sus prioridades.

  2. b. Humildad: Clamamos por un mayor crecimiento en la unidad, humildad y mansedumbre del Señor, para que juntos podamos crecer en el espíritu correcto, teniéndolo a Él como protagonista en todo. Por corazones dóciles que se dejan moldear por Su voz, rechazando así el orgullo y la soberbia que incita el mundo.

  3. c. Decisión: Oramos para que toda elección que debamos tomar nazca de corazones dependientes de Su presencia; que todo lo que hagamos responda a los deseos de Su corazón. Intercedemos para que podamos vivir en todas las áreas de nuestra vida como hombres y mujeres espirituales.

  4. d. Contemplación: Intercedemos para que sea activado en todo el cuerpo el deseo de pasar tiempo delante de Él, para ser una familia que busca Su rostro, Su voz y Su corazón. Clamamos para que se despierte el hambre y la sed por vivir en el orden que establece la Palabra, en donde Él es primero.